¿Que no ha sucedido?
Jace, no obstante, apenas pareció oir la pregunta.
- Tenía que verte - dijo, principalmente para sí -. Sé que no debería. Pero tenía que hacerlo.
- Bien, sientate, entonces - dijo ella echando las piernas hacia atrás para hacerle espacio para que se pudiese sentar en el borde de la cama -. Porque me estás poniendo nerviosa. ¿Estás seguro de que no ha pasado nada?
- Yo no he dicho eso.
Se sentó en la cama, frente a ella. Estaba tan cerca que Clary podría haberse inclinado hacia delante y besarle...
- ¿Hay malas noticias? - peguntó, sintiendo una opresión en el pecho -. ¿Está todo... Está todo el mundo...?
- No es malo - dijo Jace- , y no es ninguna noticia. Es todo lo contrario. Es algo que siempre he sabido y tú... Tú probablemente, también lo sabes. Dios sabe que no lo he ocultado demasiado bien.
- Le escudriñó el rostro con los ojos, lentamente, como con la intención de memorizarlo-. Lo que ha pasado -dijo, y vaciló-... es que he comprendido algo.
-Jace -susrró ella de improviso, y sin saber por qué, le asustaba lo que él estaba a punto de decir-. Jace, no tienes que...
-Intentaba ir... a alguna parte- dijo él-. Pero no hacía más que verme arrastrado de vuleta aquí. No podía dejar de andar, no podía dejar de pensar. Sobre la primera vez que te vi, y como después de eso no podía olvidarte. Quería hacerlo, pero no podía. Obligué a Hodge a que me dejara ser quien fuese en tu busca y te llevara de vuelta al instituto. E incluso entonces, en aquella estupida cafetería, cuando te vi sentada en aquel sofá con Simon, incluso entonces aquello me dio la impresion de que no era lo que tenía que ser, que... devería ser yo quien estuviese sentado contigo. Quien te hiciese reir de aquel modo. No podía librarme de aquella sensación. De que debería ser yo. Y cuanto más te conocía, mos lo sentía; jamás me había sucedido algo así antes. Cuando había querido a una chica y había conseguido conocerla, a continuación ya no me había interesado saber nada de ella, pero contigo el sentimiento simplemente se hizo más y más fuerte hasta esa noche en la que apareciste en Renwick y lo supe.
>> Y luego averiguar que el motivo que sintiera de ese modo... como si fueses ua parte de mi que había perdidoy que jamás había salido que me faltaba hasta que volví a verte... que el motivo era que eras mi hermana; pareció una especie de chiste cósmico. Como si Dios me estuviese escupiendo. Ni siquiera sé por qué; por pensar realmente que podía conseguir tenerte, que era merecedor de algo así, de ser feliz. No podía imaginar qué era lo que había hecho para recibir ese castigo...
-Si tú estás siendo castigado-dijo Clary-, entonces también se me castiga a mi. Porque todas esas cosas que sentías las sentí también, pero no podemos... tenemos que dejar de sentir eso, porque es nestra única posibilidad.
Jace tenía las manos muy apretadas a los costados.
-Nuestra única posibilidad ¿de qué?
-De poder estar juntos. Porque de lo contrario no podremos estar jamás el uno cerca del otro, ni siquiera en la misma habitación, y no lo podré soportar.Preferiría tenerte en mi vida aunque fuese como un hermano que no tenerte en absoluto...
-¿Y se supone que tengo que quedarme ahí sentado mientras tú sales con chicos, te enamoras de otro, te casas...? -Su voz se crispó-. Y entre tanto, yo moriré un poco más cada día, obserbando.
-No. Para entonces ya no te importará -dijo ella, preguntandose incluso cuando lo decía sí podría soportar la idea de un Jace a quien ella no le importara.
Clary no lo había pensado tan predipitadamente como él, y cuando intentó imaginarse enamorandose de otra persona, ni siquiera pudo verlo, no pudo ver nada excepto un negro túnel vacío alargándose ante ella, eternamente.
Cazadores de sombras: ciudad de cristal - Cassandra Clare
No hay comentarios:
Publicar un comentario